ENTRENAMIENTO DEL SISTEMA CARDIOVASCULAR
·
Frecuencia cardíaca:
Suele emplearse
para determinar y cuantificar la intensidad del
ejercicio que se realiza. Es muy fácil de tomar
y aplicar por la mayoría de las personas una vez
que se conoce su forma de utilización. La forma
de tomarla, si no se dispone de medidores
mecánicos, suele ser con el dedo índice y medio,
desaconsejándose el uso del dedo pulgar, sobre
la arteria carótida en el cuello sobre la zona
radial a la altura de la muñeca, destacando como
aspecto clave no parar totalmente la actividad
mientras se hace la toma, ya que disminuirá el
cómputo total de latidos, no reflejando la
frecuencia cardíaca real a la que se estaba
ejercitando.
Para calcular la
Frecuencia cardíaca de trabajo (F.C.T)
frecuencia en la que interesa ejercitarse,
variando en función del objetivo, primero se
necesita conocer la F.C.máxima (F.C.Máx), que se
define como la frecuencia cardíaca más alta por
minuto que una persona puede alcanzar durnte la
ejecución de ejercicios intensos, aconsejándose
no sobrepasarla. Su medición exacta se puede
lograr mediante un electrocardiograma de
esfuerzo, aunque a menudo se calcula de forma
aproximada restando a 220 la edad del
ejercitante conociendo que el resultado puede
variar +-10 puls./min. Se ha calculado de manera
aproximada que las máximas pulsaciones que puede
soportar el corazón, las presenta un bebé al
nacer (220), disminuyendo esta cifra en un
latido por año conforme transcurre la vida.
Puesto que la
franja O.K de trabajo aeróbico está entre el 60,
70-85-90% de la F.C.Máx., se podrá calcular la
franja de trabajo ideal para cada persona de la
siguiente forma:
De forma
sencilla se le multiplica a la F.C.Máx.el valor
mínimo de trabajo (0.6) y el máximo (0.9),
obteniéndose con estos los valores de F.C. entre
los que se recomienda trabajar para obtener el
máximo beneficio cardiovascular, teniendo en
cuenta que si se trabaja a intensidades
superiores de la máxima aconsejada (85,90%) ya
no se está realizando un esfuerzo aeróbico y
puede ser peligroso en caso de que existiera
alguna enfermedad cardio-respiratoria
desconocida, a la vez que no facilitará el uso
de los ácidos grasos (grasas) como fuente
energética.
· VO2Máx
(consumo máximo de oxígeno):
La mayor
cantidad de oxígeno que el organismo puede
captar del aire, transportar por la sangre y
utilizar en la célula muscular, encontrándose
limitado en personas sedentarias debido a la
atrofia que presentan los sistemas implicados.
Es el mejor criterio para valorar la resistencia
aeróbica, ya que es la medición más amplia de
los factores cardio-respiratorios y metabólicos,
no siendo tan válido para otras cualidades
físicas.
Suele valorarse
en personas sanas mediante paseo o carrera en
cinta ergonométrica, puesto que se involucra
mayor masa muscular que en la bicicleta
ergonométrica.
·
Frecuencia respiratoria:
Ésta indica
orientativamente la intensidad a la que se está
ejercitando, puesto que ante ejercicios más
intensos se necesitará una mayor dinámica
ventilatoria para satisfacer completamente las
demandas de oxígeno. Basta con contar las veces
que se inspira en un minuto, o en fracciones de
éste, asociarlo con la frecuencia cardíaca que
se tiene en esos momentos y se dispondrá de otra
medida complementaria que puede indicar en qué
zona se está trabajando.
SÍNTOMAS
QUE REFLEJAN UNA INTENSIDAD DE TRABAJO EXCESIVA
La presencia de
los siguientes síntomas deben alertar al
ejercitante, al profesional que supervisa la
intensidad, para reducir el esfuerzo casi al
mínimo, buscando inmediatamente la manera más
efectiva de disminuir dichos signos. Nunca
detener bruscamente el ejercicio, ya que la
rápida bajada de la F.C puede provocar
desfallecimientos ante la disminución
contundente de riego sanguíneo.
Desfallecimientos
Debilidad
manifiesta
Movimientos
incoordinados
Confusión mental
Hiperventilación
Cara roja
Náuseas y/o
vómitos
Vértigos
Dolor en zona
pectoral
Fatiga excesiva
Sudor muy
abundante
Los siguiente
síntomas necesitan unas puntualizaciones paa
conocerlos mejor:
A) Pérdida
general de energía o fatiga general graduada.
Puede ser debida principalmente a dos motivos:
· Hipertermia:
se da con facilidad en personas que no están
acostumbradas a realizar ejercicio, y por tanto,
no tienen aún recursos suficientes para
refrigerar su organismo durante el esfuerzo,
agravándose aún más si éste es excesivo para sus
posibilidades. También puede presentarse en
ambientes húmedos y calurosos. Cuando hablemos
de la hidratación se desarrollará más
detenidamente.
· Agotamiento de
glucógeno (azúcar almacenado en el cuerpo):
comenzar de manera muy brusca el ejercicio o no
llevar las correctas progresiones para aumentar
de intensidad dentro de una misma sesión va a
demandar un esfuerzo extra de glucógeno
corporal, disminuyendo en esos momentos el
aporte energético de las grasas. Debido a la
limitada cantidad de hidratos de carbono que
posee el organismo, no se podrán afrontar con
garantías esas intensidades y aparecerá este
síntoma.
B) Dolor ósteo-muscular:
debido al abuso de algún ejercicio. originando
una fatiga músculo-esquelética.
FRANJA
ÓPTIMA DE TRABAJO O ZONA O.K
Se ha comprobado
(American College of Sports Medicine) que el
entrenamiento en valores de Frecuencia Cardíaca
(F.C) situados entre el 70-90% de la F.C.Max.
(50-85% de la VO2Máx) mejora el sistema cardio-respiratorio,
con la pertinente adaptación para soportar más
cómodamente el ejercicio al que se ve expuesto,
aunque existen multitud de fuentes que sitúan el
intervalo en 60-85%.
Algunos de esos
cambios son el aumento de volumen y potencia del
corazón. Si consideramos que éste es una bomba
mecánica y que todo lo que ayude a reducirle
trabajo va a alargar sus expectativas de
duración, puesto que su capacidad es limitada se
puede ver una de las ventajas más importantes de
la insistencia hacia estas actividades.
Debido a la
adaptación que sufre la F.C por la disminución
del ritmo intrinseco del marcapasos natural del
corazón y la inhibición de la actividad vagal
sobre él (American College of Sports Medicine),
se conseguirá tras varias semanas de
entrenamiento reducir unos 10 latidos/min,lo que
supone la reducción anual de la importante cifra
de 4.852.800 latidos/año, influyendo en una
mayor expectativa de vida.
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